¿Cómo afecta el divorcio a tus hijos?
Descubre como ayudarles

La ansiedad infantil es algo muy común cuando los pequeños pasan por el proceso de separación o el divorcio de los padres.

El principal desencadenante del miedo que les lleva a la ansiedad es la creencia de que ellos también pueden «ser abandonados» por papá o mamá ¿al fin y al cabo no se separaron ellos por «no llevarse bien»? ¿Y si comienzan a no llevarse bien con el? ¿Desaparecerán de su vida?. Los niños no saben expresarlo bien, pero dan muchas señales de su estado.

Normalmente se producen conductas rebeldes o incluso agresivas en el colegio o con los padres, amigos y familiares. Presentan trastornos del sueño (insomnio, pesadillas y negativa a dormir solos).

Pueden tener pensamientos frecuentes sobre la posible muerte o enfermedad de uno de los dos progenitores o de ambos.

En ciertos casos desarrollan un TOC, presentando rituales de conductas repetitivas para obtener una sensación de seguridad parcial que enmascare la inseguridad que sienten. Pueden presentar «tics» y trastornos de la conducta alimentaria. Naturalmente una separación en la que el hijo ve tranquilidad, respeto y concordia entre los padres ayuda mucho a que acepten el proceso antes y a que sientan menos miedo, pero todo proceso de separación representa un impacto importante en la vida de un niño.

Es fundamental darse cuenta de esto, estar atentos a las señales que nos da el pequeño, intentar actuar, a nivel de familia de la forma más amigable posible y recurrir a la ayuda profesional que facilite el proceso y lo normalice. No es bueno hablar a los niños con «sinceridad» y explicarles lo que ocurre, ni aún adaptado a su edad. Los niños pueden acabar más confundidos, no lo entenderán, un niño no es un adulto en miniatura. Hay que intervenir de una forma adecuada para ellos.